Una iglesia del Nuevo Testamento del Señor Jesucristo es una congregación local y autónoma de creyentes bautizados, asociados por un pacto en la fe y la comunión del Evangelio; observando las dos ordenanzas de Cristo, gobernados por sus leyes, ejercitando los dones, derechos y privilegios investidos en ellos por Su Palabra, y extendiendo el Evangelio hasta los confines de la tierra. Cada congregación opera bajo el señorío de Cristo a través de procesos democráticos. En una congregación cada miembro es responsable ante Cristo como Señor. Sus oficiales bíblicos son pastores y diáconos. Aunque tanto hombres como mujeres están dotados para servir en la iglesia, el oficio de pastor está limitado a los varones de acuerdo a la Escritura.


El Nuevo Testamento habla también de la iglesia como el Cuerpo de Cristo, que incluye a todos los redimidos de todas las edades, creyentes de toda raza, lengua, pueblo y nación.


Mateo 16:15-19; 18:15-20; Hechos 2:41-42, 47; 5:11-14; 6:3-6; 13:1-3; 14:23, 27; 15:1-30; 16:5; 20:28; Romanos 1:7; 1 Corintios 1:2; 3:16; 5:4-5; 7:17; 9:13-14; 12; Efesios 1:22-23; 2:19-22; 3:8-11, 21; 5:22-32; Filipenses 1:1; Colosenses 1:18; 1 Timoteo 2:9-14; 3:1-15; 4:14; Hebreos 11:39-40; 1 Pedro 5:1-4; Apocalipsis 2-3; 21:2-3.